observo el cielo destazado
la fluorescencia de sus venas
sus lamentos escandalosos...
Y la tempestad me mira
A través de charcos en el pavimento
Burlándose de mi rostro ensimismado;
Tan arrogante
Tan soberbia...
Reflejando mi psique gris
Como diciendo mira quien habla.
Enmudezco, y por ahora
sólo yazco inerte
a mitad del corredor
empapada con rocío gélido:
Una gota más
Una gota menos
Frente a mis ojos vacíos.