miércoles, 10 de marzo de 2010

Mis Más Sinceras Disculpas

Perdóname,
no puedo.

Con mi exilio voluntario,
con el bienestar fingido,
con la esperanza humillada,
no puedo.

Sin tus miradas ambiguas,
sin tu torpeza infantil
con mi traidora sonrisa
no puedo.

Porque yo,
yo...

Sólo sé respirar en función de tu aliento,
justificar tu locura evidente,
adentrarme en tus laberintos....

Perdóname;
Siempre no,
Siempre yo:
no puedo.